Enviamos a nuestra pandilla de tías buenas al campo para ayudar en la construcción de una casa, ¿y qué descubrimos? Parece que están tan cachondos en la obra como en el estudio. Ni que decir tiene que las obras de la casa no fueron tan bien como esperábamos, ¡ya que no paraban de follar! No es que os vayáis a quejar, porque os traemos a estos guapos folladores rompepelotas y forzadores de pollas que abandonan sus palas para estirar culos y escupir copiosas cantidades de esperma caliente.